Si llegaste hasta aquí, quiere decir que has estado buscando gente que te ayude a impulsar las ventas de tu marca o empresa. Que ya viste varios artículos que hablan sobre el inbound marketing y tienes ganas de hacer un blog para atraer más visitas a tu página web o a tus redes sociales.
Pero te encontraste abrumado por la cantidad de información que hay por ahí y simplemente no tienes el tiempo ni la paciencia para sentarte a escribir.
¿Por dónde empiezo? ¿Sobre qué escribo? Y lo más importante, ¿qué tanto debo escribir? ¿Debería hacerlo en video o en fotos? Tranquilo, te tenemos cubierto con nuestra guía para contratar al mejor redactor de contenidos.
Empecemos por el principio. La respuesta simple es que te ahorrará tiempo y tendrás un mejor resultado. Pero ahondemos en este tema, ¿quieres?
Existen varios problemas de los que se habla a la hora de contratar a un redactor. Que si no sabe del sector del que necesitas escribir, que no va a entregarte a tiempo, que no sabe escribir o quién sabe qué se te puede ocurrir.
1-¿En dónde lo encuentro? Existen decenas de plataformas donde escoger a un redactor. Puedes tener cuenta en Fiverr (que está en inglés y es un problema hablar con los profesionales que necesitas), Freelancer (que su plataforma está en inglés y español aunque también tiene sus desventajas), Prolancer e incluso puedes encontrar redactores en Facebook y otras redes sociales. (Empecé a escribir en Talent Land gracias a un post publicitario en Facebook y también me ha ayudado a conseguir clientes de todas partes del mundo)
2- ¿Cuánto le pago? Este es quizá el tópico más complejo de resolver, ya que puedes pagar tanto por iguala como por textos. Si me preguntas, yo prefiero trabajar sobre iguala. Es decir, que por una cantidad fija al mes, puedes pedirme los textos que necesites. No importa si son 10 ensayos, 3 copys para tu fanpage en Facebook o la corrección de textos que van en tu página web.
No todos los redactores cobramos lo mismo, ni todos entregamos la misma calidad o cantidad de textos en la misma cantidad de tiempo. Lo que nos lleva al siguiente punto: siempre sé claro con las necesidades que tengas.
No es lo mismo redactar para Facebook, por ejemplo, que para un blog –que es lo que estás leyendo ahorita, jejeje-. Asegúrate de que pongas completamente claro en tu proyecto lo que necesitas y luego puedes empezar a leer las diferentes propuestas que te van a llegar. Hay personas que te servirán a largo plazo así como hay personas que se especializan en temas específicos, ten en cuenta esto al momento de hacer el plan de contenidos de tu blog.
3-¿Cómo elegirlo? Este también es un factor común a la hora de empezar. He conocido a personas que se sienten abrumadas por la cantidad de portafolios que hay en línea y por cientos de miles de propuestas que llegan de cientos de personas que quieren empezar a trabajar. Aquí te dejo varios tips para que sepas las cualidades de tu redactor ideal.
a. Revisa su historial: Por lo general, el redactor inicia su propuesta con un “hola” creativo, que vio tu propuesta en tal lado y que le gustaría trabajar contigo haciendo los textos que pides en tanto tiempo y que tiene tal y tal cosa en su portafolio. Esas cosas son las que tienes que revisar. Puedes hacer click en el enlace que viene en su portafolio o simplemente buscar el nombre de la persona y ver por ti mismo lo que ha hecho.
b. Comprensión lectora: ¿Entendiste lo que te ofreció? Si sí, entonces puedes mantener una conversación con esa persona.
Paso número 2, ¿entendiste sus textos? ¿Te divertiste leyéndolos? ¿Los encontraste útiles? Si la respuesta a estas preguntas es positiva, esta persona es la más adecuada para lo que estás buscando.
c. Conversación: Siempre, siempre, siempre necesitarás a alguien que esté completamente informado de todo lo que necesitas en ese proyecto. Así que los redactores más idóneos son los que te llenan de preguntas para entregarte justo lo que necesitas en el momento preciso. Ten en cuenta que se necesita revisar lo que hay sobre el tema y que no todos los temas son fáciles de aterrizar.
Teniendo en cuenta que las páginas web son el escaparate donde se exhiben nuestros productos y/o servicios, es importante que la tengamos. Ya que gran parte de la gente utiliza buscadores en línea para encontrar las cosas que necesitamos. Como dice Vicent Llopis, tener una página web es como tener una tienda o una oficina digital y con un blog atraemos a los clientes de forma orgánica.
Tecnológicamente, es lo mismo tener un blog y una página web, aunque hablando desde el punto de vista de marketing, no lo son. Sigamos con la analogía del escaparate de la tienda, el blog sirve para hacer una descripción detallada de lo que hacemos, el cómo lo hacemos y cuándo. Incluso para dar contexto a lo que hacemos.
Un blog es una forma de crear contenido dinámico, de esos que se adaptan al público al que queremos llegar y que queremos que llegue a nuestra tienda u oficina física o se lleve nuestros productos a su hogar. Pero no todos tenemos la paciencia para atenderlo.
Ya que dependiendo del sector, los blogs necesitan actualizaciones constantes. La constancia puede variar desde varias veces por semana hasta 1 o 2 veces al mes. Por ejemplo, cuando hablas de marketing y sus herramientas para hacer crecer tu negocio, puedes utilizar hasta 3 artículos para impulsar las conversiones de las personas que llegan a tu sitio.

Y no todos están preparados para alimentar a nuestros posibles clientes con la información que necesitan.
¿Te gustó este artículo? Quizá quieras leer más cosas que haya escrito, si te interesa hay un enlace a whatsapp con la persona con la que colaboré para este artículo.
Si tu proyecto requiere una solución más enfocada, entra directo a la landing ideal para tu negocio y envíanos tu información en el formulario correspondiente.
0 Comentarios