Halloween ya no empieza el 31 de octubre. Empieza semanas antes, en el celular, cuando alguien busca "disfraz de bruja barato" a las once de la noche. Y donde hay gente comprando con prisa, también hay quien aprovecha para hacer travesuras con las tarjetas ajenas. Aquí va un recorrido largo, pero sin rollos, por el lado tecnológico de la fecha: de dónde viene la fiesta, cuánto se gasta, qué trucos usan los estafadores, qué se puede hacer con un par de luces y una app, cómo cuidar a los niños en línea y cómo un negocio pequeño le puede sacar provecho. Hasta hay un jueguito a la mitad para poner a prueba tu ojo. Las fuentes van al final.
Antes de hablar de tarjetas y luces LED, vale la pena un pequeño viaje en el tiempo. Según un texto del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), Halloween tiene raíz en el Samhain, una fiesta de los pueblos celtas que marcaba su año nuevo y el fin de la temporada de cosecha. Era una celebración nocturna: se apagaban los fuegos y se encendía una hoguera nueva. Como otras culturas antiguas, los celtas creían que en esa fecha los difuntos regresaban a convivir con los vivos. De ahí vienen los símbolos funerarios, los disfraces y las máscaras que hoy vemos en cualquier fiesta.
Siglos después, esa tradición cruzó el mar, se mezcló con costumbres de Estados Unidos y regresó al mundo convertida en lo que conocemos: niños pidiendo dulces, calabazas talladas y películas de terror. En México convive, no siempre en paz, con nuestra fiesta más querida de estas fechas.
Aquí hay un dato que sorprende a muchos. El mismo artículo del INAH explica que las fiestas del 1 y 2 de noviembre, tal como las celebramos, no son estrictamente prehispánicas: nacieron en la Europa medieval, cuando la Iglesia católica fijó el Día de Todos los Santos (1 de noviembre) y el de los Fieles Difuntos (2 de noviembre). Otra publicación del INAH lo completa: el Día de Muertos surgió en la época novohispana como una mezcla de esas fechas católicas con las celebraciones que los pueblos originarios hacían en otoño, después de las cosechas, con ofrendas de comida, bailes, música y cantos, y en algunas regiones puede durar desde finales de octubre hasta el 3 de noviembre.
La UNESCO reconoció las fiestas indígenas dedicadas a los muertos como patrimonio cultural inmaterial. En su ficha describe cómo las familias esparcen pétalos de flores y colocan velas y ofrendas en el camino de la casa al panteón, y preparan los platillos favoritos de sus difuntos. Nada que ver con fantasmas de sábana: aquí se recibe a los que se fueron con cariño.
¿Y qué tiene esto que ver con la tecnología? Mucho más de lo que parece. En estas mismas semanas se mezclan dos temporadas de compras: disfraces y dulces por un lado, flores de cempasúchil, veladoras, pan de muerto y papel picado por el otro. Para quien compra es una semana llena de pendientes; para quien vende, una de las más movidas del año. Y casi todo, cada vez más, pasa por una pantalla.

La National Retail Federation (NRF), la asociación de comercios más grande de Estados Unidos, hace cada año una encuesta sobre Halloween. En 2026 preguntó a 7,889 personas y calcula que el gasto llegará a 13,500 millones de dólares, un poco arriba del récord de 13,100 millones de 2025. En promedio, cada persona piensa gastar unos 115 dólares.
El reparto es curioso: casi todos compran dulces (96 %), pero el dinero se va parejo entre disfraces (4,400 millones), decoración (4,300 millones) y dulces (4,100 millones). Y la temporada se alargó: el 49 % dice que empieza a comprar en septiembre o antes; hace diez años era el 34 %.
Dos datos que interesan a cualquier negocio: el 27 % planea comprar en línea y el 13 % en negocios locales o pequeños, casi el doble que en 2016. Además, casi la mitad (47 %) usa herramientas de inteligencia artificial para buscar ideas de disfraces o recomendaciones de productos.

No hay una encuesta de Halloween tan detallada para México como la de la NRF, así que no vamos a inventar cuánto se gasta aquí en disfraces. Lo que sí hay son datos sólidos de cómo compramos por internet en general. La Asociación Mexicana de Venta Online (AMVO), que reúne a empresas de comercio electrónico, publicó en marzo de 2026 su Estudio de Venta Online, hecho con Netquest. Según ese estudio, en 2025 hubo 77.2 millones de compradores digitales en el país y el comercio electrónico alcanzó 941 mil millones de pesos. La asociación resume que el comercio electrónico crece 25 veces más rápido que la economía del país.
Traducido a la vida diaria: cuando tu sobrino necesita un disfraz de momia para el festival de la escuela, lo más probable es que alguien en la familia lo busque primero en el celular. Comparar precios, leer reseñas y pedir que llegue a la puerta ya es lo normal. Y eso es justo lo que vuelve atractiva la temporada para dos tipos de personas muy distintas: los negocios honestos que quieren vender y los estafadores que quieren aprovecharse.

El truco clásico de temporada es la tienda falsa: un anuncio en redes o un correo con disfraces al 90 % de descuento, "liquidación por exceso de inventario" y un reloj de cuenta regresiva. Al pagar, puede pasar que llegue una copia de mala calidad, algo totalmente distinto o nada. Y a veces, además, aparecen cargos que nadie autorizó en la tarjeta.
En 2026, el laboratorio de la empresa de seguridad Bitdefender detectó correos y mensajes de texto con temática de Halloween: falsos premios, "créditos que vencen hoy", invitaciones a fiestas que en realidad eran trampas y correos que se hacían pasar por tiendas conocidas. Hasta encontraron uno en español: "Dulce de Halloween: 22% de descuento en todo", que llevaba a una tienda sospechosa. A esto se le llama phishing: un mensaje que se hace pasar por alguien de confianza para que des clic, pagues o entregues tus datos.
Las oficinas locales del Better Business Bureau (BBB), una organización estadounidense que recibe quejas de consumidores, insisten en lo mismo este año: fijarse en quién vende, no en el tamaño del descuento.

En México, la CONDUSEF (la comisión que defiende a los usuarios de bancos y servicios financieros) publicó en su revista Proteja su Dinero una lista de los engaños más comunes, y vale la pena aprenderse los nombres porque en temporada de fiestas aparecen todos:
La misma CONDUSEF da señales para reconocer un mensaje tramposo: va dirigido a muchas personas a la vez, no te llama por tu nombre ("Estimado usuario"), te pide datos personales o bancarios, trae enlaces con direcciones raras, el remitente tiene un nombre mal copiado, hay faltas de ortografía o viene con archivos que nunca pediste. Su recomendación de fondo es sencilla: si algo te parece extraño, no respondas ni des clic, activa la verificación en dos pasos (ese código extra que te llega al celular cuando entras a una cuenta) y desconfía del wifi gratis.
Lo interesante es que ninguna de estas trampas necesita que seas descuidado. Funcionan porque llegan en el momento justo: cuando estás esperando un paquete, cuando el disfraz de tu hija todavía no llega o cuando un descuento "vence en 10 minutos". La prisa es el mejor disfraz del estafador.
Para que todo esto no se quede en teoría, imaginemos un caso. No es una historia real con nombre y apellido, sino un ejemplo armado con las señales que describen Bitdefender, la CONDUSEF y el BBB, para que lo reconozcas si te pasa.
Es 27 de octubre. Laura está viendo videos en el celular y le aparece un anuncio: "Disfraces infantiles de liquidación, 80 % de descuento, solo hoy". Las fotos se ven profesionales, el precio es ridículo y hay un contador que marca 9 minutos. Da clic. La página tiene un nombre parecido al de una tienda conocida, pero con una letra de más. No hay teléfono, solo un formulario. En la parte de abajo dice "envío gratis a todo el país en 24 horas".
Laura duda, pero el contador sigue bajando. Paga con su tarjeta de débito. A los dos días le llega un mensaje de texto: "Tu paquete está detenido, paga 29 pesos de reenvío aquí". El enlace pide otra vez los datos de la tarjeta. Ahí ya hay dos trampas encadenadas: la tienda falsa y el smishing de paquetería.
¿Dónde pudo frenarse? En casi cada paso. El descuento enorme con prisa es la primera alarma. La dirección con una letra de más, la segunda. La falta de domicilio y teléfono, la tercera; Profeco insiste en que una tienda en línea debe mostrarlos. Pagar con débito en lugar de crédito le quitó margen para pelear el cargo. Y el mensaje de paquetería llegó justo cuando ella esperaba un paquete, que es exactamente como funciona el smishing. Lo que tocaba al final: no abrir el enlace, llamar al banco al número de la tarjeta y reportar la página.
Moraleja: nadie cae por tonto. Se cae por prisa, y las trampas de temporada están diseñadas para darte prisa.
Después de tanta teoría, toca practicar. Abajo hay un juego rápido: tienes que atrapar los dulces buenos y esquivar las ofertas falsas que se cuelan entre ellos. Spoiler: las trampas se parecen mucho a las que acabas de leer. Dale una vuelta y mira cuántos puntos haces.
Toca los dulces, calabazas y fantasmitas para sumar puntos.
Evita las trampas: ofertas falsas, correos raros y candados rotos te quitan vidas.

Y si ya caíste, no te quedes callado. La CONDUSEF recomienda comunicarte con tu banco por su número oficial (el que viene en tu tarjeta, no el que aparece en el mensaje sospechoso) y Profeco recibe quejas cuando un proveedor no cumple. Mientras más rápido avises, más fácil es frenar cargos.

La tecnología ayuda a comprar, pero no revisa la etiqueta por ti. La FDA, la agencia de Estados Unidos que vigila alimentos, medicinas y cosméticos, publica cada año consejos para Halloween que aplican igual aquí:
Hay un punto que merece su propio párrafo: los pupilentes de colores, esos que te dan ojos de gato o de vampiro. La FDA es muy clara: son dispositivos médicos, deben ser recetados por un especialista después de un examen de la vista, y comprarlos en tiendas de disfraces, puestos callejeros o en internet sin receta puede causar rasguños en el ojo, infecciones e incluso ceguera. También advierte que, aunque venderlos sin receta es ilegal allá, se siguen ofreciendo en línea, sobre todo en Halloween. Si quieres esos ojos, ve primero con el oculista; si no, un buen maquillaje hace milagros.

La tecnología también está del lado de los dulces. Las tiras de luces LED (focos que gastan poca energía y cambian de color) se controlan desde el celular y pueden parpadear al ritmo de la música. Los proyectores de decoración llenan una fachada de fantasmas sin colgar nada. Y los filtros de las apps de fotos usan realidad aumentada, que es cuando el celular pone objetos virtuales sobre la imagen real, para convertirte en calavera o ponerte un sombrero de bruja sin gastar en maquillaje.

Un consejo práctico: antes de instalar una app de filtros o de control de luces, revisa qué permisos pide. Una app de calabazas no necesita tus contactos.

El disfraz también se volvió tecnológico. Hoy es común ver trajes con tiras de luz cosidas, máscaras con pequeños LED en los ojos o alas que se iluminan con una pila. Casi siempre funcionan con baterías chicas, y aquí aplica lo mismo que con cualquier aparato: compra en tiendas que den la cara, revisa que el compartimento de pilas cierre bien (sobre todo si es para niños) y no lo dejes cargando toda la noche si es recargable.
Otra tendencia que llegó de los aficionados al cosplay (disfrazarse con todo detalle de un personaje) es la impresión 3D: una máquina que construye objetos capa por capa a partir de un archivo digital. Con ella se hacen cascos, armas de utilería o piezas de armadura que antes había que tallar a mano. No hace falta tener una en casa: hay talleres y papelerías que imprimen por encargo, y muchos creadores comparten sus diseños en internet.
Y luego está el disfraz que ni siquiera existe: el de los filtros. Para la foto de grupo, una app puede ponerte orejas de lobo o convertir tu sala en un panteón con neblina. Es barato y divertido, solo recuerda lo de los permisos.

Quien tiene focos inteligentes, bocinas con asistente de voz o enchufes que se prenden desde el celular, tiene media casa embrujada armada. Con un par de rutinas se puede hacer que a las siete de la noche la luz del porche cambie a naranja, que suene una risa macabra cuando alguien toca el timbre o que el foco de la sala parpadee como en película de terror.
La parte menos divertida: cada aparato conectado es una puerta más a tu red de internet. Lo básico es cambiar la contraseña que traen de fábrica, mantenerlos actualizados y no dejar que la app de los focos tenga acceso a más cosas de las necesarias. Es el mismo consejo que la CONDUSEF da para el celular y las cuentas: contraseñas fuertes y diferentes, y verificación en dos pasos cuando exista.

Para muchos, la noche de Halloween termina en el sillón. Las plataformas de video arman secciones de terror en octubre, los videojuegos lanzan eventos de temporada con disfraces para los personajes y las redes se llenan de maratones de películas. Detrás de cada susto en pantalla hay mucha tecnología: efectos digitales, sonido envolvente y cámaras capaces de grabar casi a oscuras.
Aquí también hay trampas. Las páginas que prometen "ver gratis el estreno de terror" o regalan "monedas para el juego" son un anzuelo conocido: piden instalar algo, registrar la tarjeta "solo para verificar" o iniciar sesión con tu cuenta. Si una oferta para ver o jugar parece demasiado buena, aplica la regla de oro de todo este artículo: entra tú mismo a la página o app oficial, no por el enlace que te mandaron.

Halloween es, sobre todo, una fiesta de niños. Y los niños de hoy viven la fecha tanto en la calle como en la pantalla: ven videos de disfraces, juegan en línea y a veces quieren comprar cosas dentro de los juegos. Algunas ideas prácticas, basadas en los mismos principios que ya vimos:
No se trata de asustarlos, sino de que sepan que en internet, igual que en la calle, no se aceptan dulces de desconocidos.

Si vendes dulces, disfraces, repostería o decoración, los números de la NRF dicen que hay clientes dispuestos a comprar en negocios locales y en línea, y que empiezan desde septiembre. Algunas ideas sencillas:
Tener una tienda en línea propia, con pagos seguros y tu información a la vista, ayuda a que el cliente te encuentre y confíe en ti, sin depender solo de un anuncio en redes.

Mucha gente busca "disfraces cerca de mí" o "pan de muerto cerca" desde el celular, y ahí aparecen las fichas de negocio de Google: ese recuadro con el mapa, el horario, las fotos y las reseñas. Tener esa ficha al día es gratis y es de lo más útil en temporada. Según la ayuda oficial de Google para perfiles de negocio:
A esto se le suele llamar SEO local: hacer que tu negocio aparezca cuando alguien de tu zona busca lo que vendes. No hace falta contratar a nadie para lo básico: nombre correcto, dirección exacta, teléfono que sí contestes, horario actualizado y fotos de verdad.

Para un negocio mexicano, Halloween no termina el 31: al día siguiente empieza la recta final del Día de Muertos. Son días en que se venden flores de cempasúchil, veladoras, pan de muerto, calaveritas y papel picado, y en que mucha gente compra con prisa porque la ofrenda tiene fecha. Para el comerciante honesto eso es una oportunidad, siempre que haga lo que de por sí conviene: precios visibles, comprobantes y nada de letras chiquitas. Profeco recuerda en sus consejos que pedir y guardar el comprobante es lo que te permite reclamar después.
Algunas ideas para conectar ambas fiestas sin forzarlas:

Si compras:
Si vendes:
Halloween es cada vez más digital: se planea con IA, se compra desde el celular, se decora con luces que se controlan con una app y hasta se juega en línea. En México, además, se cruza con el Día de Muertos y convierte el fin de octubre en una de las temporadas de compras más intensas. Lo único que no cambia es que los sustos de verdad llegan cuando se paga sin revisar. Compra con calma, desconfía de las gangas imposibles y, si vendes, deja claro quién eres. Si quieres que tu negocio esté listo para la próxima temporada, en Presticorp te ayudamos a montar tu tienda en línea con pagos seguros.
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